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jueves, 1 de agosto de 2013

La isla de las emociones y los sentidos

He encontrado esta fábula que quiero compartir textualmente porque me parece encantadora, fina y elegante. Porque todos de un modo u otro cada día perdemos algo. Autor: Jorge Bucay, El camino de las lágrimas.


"Había una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existían. Convivían  por supuesto el Temor, el Odio, la Sabiduría, el Amor, la Angustia; todos estaban ahí.
Un día, el Conocimiento reunió a los habitantes de la isla y les dijo:
  • Tengo una mala noticia para darles: la isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
  • ¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El Conocimiento repitió:
  • La isla se hunde.
  • ¡Pero no puede ser! ¡Quizás estás equivocado!
  • Yo nunca me equivoco -aclaró el Conocimiento-. Si les digo que se hunde, es porque se hunde. 
  • Pero ¿qué vamos a hacer ahora? - preguntaron los demás.
Entonces el Conocimiento contestó:
  • Bueno, hagan lo que quieran, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... hagan un barco, un bote, una balsa o algo para irse porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
  • ¿No podrías ayudarnos? - preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
  • No - dijo el Conocimiento -. La Previsión y yo hemos construido un avión y cuando termine de decirle esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:
  • ¡No! Pero ¡no! ¿y nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando como polizón al Miedo, que como no es zonzo ya se había escondido en el avión, dejaron la isla. 
Todas las emociones se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero... todos... salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
  • Dejar esta isla... después de todo lo que viví aquí... ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo... ? ahhh... compartimos tantas cosas.
Y mientras cada uno se dedicaba a construir una manera de irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos, tocó cada piedra... y quiso pensar con esta ingenuidad que tiene el Amor: ≪Quizás se hunda un ratito y después...≫.
Pero la isla... la isla se hundía cada vez más.
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo podía llorar y gemir por lo que perdería.
Y otra vez tocó las piedritas y otra vez se arrastró en la arena y otra vez se mojó los piecitos.
  • Después de tantas cosas que pasamos juntos... - le dijo a la isla.
Y la isla se hundió un poco más...
Hasta que, finalmente, de ella solo quedó un pedacito. El resto había sido tapado por el agua.
Recién en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad y comprendió que si no conseguía irse el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra. Así que entre charcos se dirigió a la bahía, que era la parte más alta de la isla. Fue con la esperanza de ver allí a alguno de sus compañeros y pedirles que lo llevaran.
Buscando en el mar vio venir al barco de la Riqueza y le hizo señas, y la Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
  • Riqueza, vos que tenés un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina?
Y la Riqueza le contestó:
  • Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas que no tengo lugar para vos. Lo siento - y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor se quedó mirando y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florcitas de todos los colores, que llamaba muchísimo la atención. El Amor se estiró un poco y gritó:
  • Vanidad... Vanidad... llevame con vos.
La Vanidad miró al Amor y le dijo:
  • Me encantaría llevarte pero... tenés un aspecto... ¡están tan desagradable, sucio y desaliñado... perdón, afearías mi barco! - y se fue.
Y cuando pensó que ya nadie más pasaría vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
  • Tristeza, hermana -le dijo-, vos que me conocés tanto, vos sí me vas a llevar ¿verdad?
Y la Tristeza le contestó:
  • Yo te llevaría, pero estoy tan triste que prefiero seguir sola - y sin decir más se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a estas cosas que tanto amaba iba a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Y el Amor se sentó el el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final... Cuando, de pronto, escuchó que alguien lo chistaba:
  • Chist-chist-chist...
Era un viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor dijo:
  • ¿A mí?
  • Si, si- dijo el viejito- a vos. Vení conmigo, yo te salvo.
El Amor lo miró y dijo:
  • Mirá, lo que pasó fue que yo me quedé...
  • Yo entiendo- dijo el viejito sin dejarlo terminar-, subite, yo te voy a salvar.
El Amor se subió al bote y empezaron a remar para alejarse de la isla, que en efecto terminó de hundirse unos minutos después y desapareció para siempre.
Cuando llegaron a la otra isla, el Amor comprendió que seguía vivo, que iba a seguir existiendo gracias a este viejito, que sin decir una palabra se había ido tan misteriosamente como había aparecido.

Entonces el Amor se cruzó con la Sabiduría y le dijo:

- Yo no lo conozco y él me salvó, ¿cómo puede ser? Todos los demás no comprendían que me quedara, él me ayudó y yo ni siquiera sé quién es...
La Sabiduría lo miró a los ojos y dijo:

- Él es el Tiempo. Y el Tiempo, Amor, es el único que puede ayudarte cuando el dolor de una pérdida te hace creer que no podés seguir."



martes, 1 de enero de 2013

2013 ya está aquí.

Comenzamos un nuevo año, con él las ilusiones y las esperanzas de una nueva etapa. Solamente decir que en estos 365 días que se avecinan habremos de recorrer distintos caminos y con ellos deberemos hacer elecciones. Elecciones que nos permitan o bien seguir recto o bien desviarnos siempre con la única finalidad de encontrar nuestro propio sendero y a nuestro propio ritmo. Para todos, espero que 2013 sea un buen año, que sigamos aprendiendo y creciendo para ser mejores personas, que disfrutemos de nuestros seres queridos y sobre todas las cosas que seamos felices.

martes, 25 de diciembre de 2012

Nuestra Nochebuena.


La vida da tantas vueltas que a veces nos mareamos con ellas. Sin embargo, con el tiempo nos suele regalar momentos que nos sorprenden. 
Esta Navidad ha tenido el encanto de resarcirme de emociones que renuevan las energías del corazón.
En un primer momento pensé que iban a ser unas navidades muy aburridas, quizás porque he notado que nuestros mayores a medida que pasan los años se van quedando estancados y de pronto todo se maximiza por lo negativo, y repiten hasta la saciedad lo mismo o simplemente su memoria reciente no les permite almacenar la información y preguntan otro tanto de veces por lo que se les dijo un par de segundos atrás. Sin embargo, ¡qué equivocada estaba! 

Había olvidado que ellos tenían un pasado, una juventud vivida y que tenían historias que contar, muchas de ellas muy divertidas. 
Se juntaron dos del año 1932, uno de 1936 y otro 1942 aproximadamente. Tres mujeres y un hombre. 
Mientras nosotros cocinábamos ellos se pusieron a charlar y desde la cocina podíamos oír sus diálogos, sus recuerdos, sus risas. Que si Mar del Plata era por aquellos tiempos así, si mi marido aquí, que si mi perro, este tema duró largo y tendido saliendo a relucir todos los perrukitos que habían dejado recuerdos imborrables en sus memorias. Hoy Rocco y Nene llenan sus días respectivamente.

Que si yo conocí esto y el otro respondía, que yo también pero ya no existe más, referido a tiendas, supermercados, etc. ¿Vos te acordás de esto? Si... si ... estaba por la calle tal o cual. Con el mismo nombre hay en Mendoza uno, ¿vos te acordás? entre la calle y la calle. Y así discurrían sus diálogos. La política obviamente no podía quedar fuera, claro que pasamos desde el tiempo del ñaupa hasta hoy.
Cada uno se expresó sin ningún tipo de condicionamientos, todos se veían jóvenes y entre todos crearon un ambiente tan agradable que viéndolo desde fuera era como si hubiesen rejuvenecido y sus cuerpos, sus arrugas, el paso de la vida no fuera con ellos. Los hemos escuchado aportar sus opiniones, defender sus ideas, y sobre todo reír a carcajada limpia y nosotros también hemos reído con ellos entre los vapores de las cacerolas humeantes, a pesar de que a veces perdíamos el hilo de la conversación. 

La risa, el buen ambiente lo invadía todo y nosotros disfrutábamos de ello. Lo increíble es que no hubo en ningún momento mal rollo, fue como si el verdadero espíritu navideño se hubiese quedado en nuestro salón y nosotros inmersos en él. Ya en la mesa, servimos el menú de la noche, una entrada con lonchitas de jamón y pan; de primero: una sopa de calabaza; de segundo: solomillo de cerdo con salsa de champiñones y crema acompañado de papas hervidas, y de postre: ensalada de frutas. No hubo excesos, se hizo lo justo para no tener que estar comiendo restos toda la semana y los comensales saborearon cada plato, sin poder evitar preguntar por los ingredientes o la receta. Un tema archiconocido en nuestra familia y que nos viene de herencia como es la cocina no podía faltar. Tomamos vino blanco y brindamos. Brindamos por la vida, por la salud, por nosotros. Y la paz reinó en nuestra casa esta Nochebuena, una paz que se podía palpar en el ambiente y de la que todos disfrutamos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Día especial

Hoy se festeja el día de nuestros muertos. En muchos hogares falta alguien, alguien que se fue hace mucho, alguien que se fue hace poco. Los que faltan físicamente en realidad permanecen en la memoria y corazones de quienes les recuerdan y quieren. Hoy es el día de todos aquellos que nos dejaron.La muerte fiel compañera de la vida, nos sigue sin darnos cuenta y cuando ya cumplimos con nuestro propósito o cuando ya recorrimos el camino que teníamos asignado nos da la mano. Recuerdo que en algunas provincias del norte argentino el día anterior al festivo se preparaban aquellas comidas que el difunto prefería y se las dejaban en algún lugar de la casa durante la noche. Se creía que esa noche el difunto saboreaba sus platos preferidos. Al día siguiente se comía y compartía con toda la familia esos platos. Tradiciones que en otras culturas también se repiten. A todos mi muertos queridos en este día tan especial les recuerdo con el corazón.