martes, 17 de marzo de 2020

Energía Positiva de la Buena

En estos momentos hay muchísima gente ingresada en hospitales luchando por su vida, y muchísimos profesionales dejándose la piel en atenderlos, a ellos y a todos los que padecen no sólo el COVID-19 sino también otras enfermedades. También hay otros PROFESIONALES que están al pie del cañón para que a usted, a ti, a nosotros, no nos falte nada para sobrevivir a esta cuarentena, desde los que producen alimentos y los embalan, camioneros, personal de supermercados, farmacias, fuerzas y seguridad del estado y un largo etcétera. No son tiempos de cargar tintas, de envenenar al otro, de incitar al otro al odio por el otro, no, no son tiempos para esto. 

Desde mi punto de vista, desde mi humilde e ignorante visión, son tiempos de luchar contra una enfermedad que nos confina a las cuatro paredes de nuestra casa, que más de uno tiene que hacer acopio de paciencia, de amor, de tolerancia, de más paciencia, para sobrellevar una convivencia que puede llegar a ser muy conflictiva. 

Son tiempos de mantener la calma, de estar tranquilos dentro de lo que cabe, de mantenerse sanos, no sólo físicamente, sino mentalmente. No son tiempos para aprovechar estos medios y cargarlos de porquería, si, de mierda, escoria que no ayuda a nadie. Son tiempos de ser solidarios, de fomentar la fuerza y energía para todos, de sacar lo mejor de nosotros mismos para aprovechar estas horas para formarnos, hacer lo que siempre hemos querido hacer y que siempre nos estamos quejando por la falta de tiempo, es tiempo de alentar al más débil, ese que no está preparado para este día a día, es tiempo de generar energía positiva exponencial. 

Es tiempo de aprender a tener la mente limpia para no enfermar, porque sin salud, mental o física, el COVID-19 tiene las puertas abiertas. Aprovechemos este medio para alentar a todos aquellos que lo necesiten. Seamos generosos con nuestro tiempo para compartir ENERGÍA POSITIVA DE LA BUENA.

viernes, 17 de mayo de 2019

Personas con movilidad reducida, aeropuertos, servicio gratuito.

Cuando viajamos no nos damos cuenta de la dificultad que hay en los aeropuertos en cuanto a la distancia que hay que recorrer desde la puerta de entrada a la puerta de embarque. Para una persona con movilidad reducida, con independencia de la edad, puede ser realmente una odisea. El servicio gratuito que se presta en los distintos aeropuertos no tiene precio. Son gente joven, amabilísima y cuando se hace uso de la prestación te das cuenta de la importancia de su existencia. Grazie mille! a los que trabajan en Roma y ¡muchísimas gracias! al personal del aeropuerto de Málaga, tanto de ida como de vuelta.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Don Alzheimer y compañía.

Ser cuidador de un enfermo de Alzheimer es una tarea que termina afectándote. Se habla del síndrome de agotamiento o síndrome de burn out que es el resultado de la combinación de estrés psicológico, tensión física y la presión emocional en relación con la carga objetiva de la asistencia.
La sobrecarga que supone cuidar a una persona con Alzheimer provoca estados de ansiedad, estrés y depresión. Además de tener la sensación de sentirse física y emocionalmente atrapado e incluso tener sentimientos de culpabilidad si uno piensa en si mismo lo que te provoca una incapacidad para seguir atendiendo a las demandas y necesidades del enfermo.  
La principales causas de esta sobrecarga son la falta de tiempo libre, falta de intimidad, deterioro de la vida social, sensación de pérdida de control sobre tu vida y el deterioro de la salud.
No es nada fácil tener en casa un enfermo con estas características, y si, internamente se tiene una mezcla de sentimientos contradictorios.

No hace mucho tiempo estuve a un tris de caer en ese pozo oscuro en el que nada se ve, en el que las soluciones no existen y en el que la depresión te abraza. Y tanto la depresión como yo andábamos tiradas como calzón de puta. En ese punto tan bajo estaba que decidí levantarme y seguir. 
No se puede volver atrás, pero extraño mi libertad, mi intimidad y mi lugar en la casa que vivo que ya no siento como mía sino como la de Don Alzheimer y compañía.  

martes, 3 de octubre de 2017

domingo, 30 de abril de 2017

Cuando yo me muera ...

Cuando yo me muera…
no quiero que me llore

Cuando yo me muera…
no tiene que ser diplomático 
ni cumplir el protocolo

Cuando yo me muera…
si en vida no me toleraba
no tiene que hacerlo ahora

Cuando yo me muera…
no estaré sola, los míos
estarán conmigo

Cuando yo me muera…
no se ponga ropa negra

Cuando yo me muera…
vístase de colores, rojos, naranjas,
verdes y amarillos

Cuando yo me muera…
toda mi historia
me la llevaré conmigo

Cuando yo me muera…
seguiré sonriendo

Cuando yo me muera…
me iré con mi mochila a cuestas

Cuando yo me muera…
seguiré amando los colores

Cuando yo me muera…
 disfrutaré de la música, la alegría 
y del camino

Cuando yo me muera…
¡Me alegraré de haberle conocido!



viernes, 24 de febrero de 2017

"Bienvenidos Siempre"




No sé cuando ni donde lo conocí, solo sé que comencé a seguirle por sus dibujos y los 

colores que utiliza en su obra. A medida que pasaba el tiempo los conocimientos sobre su

trabajo se amplió. Las redes sociales hicieron el resto, de aquí y de allá la información 

fluía, un dibujo por aquí otro por allá, y su nombre desde el primer día en su firma.

Una de sus frases es: “Los pajaritos que tengo en mi cabeza gozan de buena salud” y ya 

fue el enganche total, porque sus dibujos son pajaritos, unos pajaritos muy especiales con 

mensajes para pensar. Y son esos pajaritos los que hice con acuarelas. 

Mi agradecimiento a Emilio por su amabilidad y por permitirme reproducirlos al 

otro lado del charco.



Emilio Ferrero es humorista gráfico, dramaturgo y autor de cuentos infantiles.
http://www.frecuenciaunoweb.com.ar/noticias/emilio-ferrero-referente-del-humorismo-nacional-en-armstrong/

martes, 3 de enero de 2017

2017

Tres días consumidos o casi, de este nuevo año. Lo mejor siempre está por venir, y vendrá de la mano de la buena onda, de la energía positiva que se le ponga a las cosas y lo que tenga que ser, será.
Así que con buen pie pongámonos en marcha y recorramos los caminos que nos tiene reservados y disfrutemos, porque la vida, la vida son dos días y hay que simplemente vivirla.