sábado, 22 de noviembre de 2008

Tercer domingo de noviembre

Día Mundial de las Víctimas de Accidentes de Tráfico
En Málaga se realizo dicha conmemoración al igual que en otras partes de España, decidí asistir porque también considero víctimas de accidentes de tráfico a los que sobreviviven.
Los sobrevivientes son los grandes olvidados de estos actos; tampoco son noticia en la prensa ni en los telediarios, nadie hace un recuento de aquellos que tras un traumatismo craneo encefálico severo como consecuencia de un bien llamado accidente de tráfico donde no interviene la mano asesina de nadie, ni el alcohol, ni las drogas, tan solo un día de lluvia, hielo en la carretera, un cerrar y abrir de ojos por cansancio o una distracción; regresan a una sociedad que dispone de recursos escasos para su tratamiento y recuperación.
Existen sobrevivientes de todas las edades con un alto predominio de jóvenes que regresan a los pañales, jóvenes que tienen que ser alimentados por sondas, jóvenes que babean, jóvenes que van en sillas de ruedas, jóvenes que no tienen un conocimiento claro de los que les ha pasado, jóvenes que viven en un coma vigil permanente o simplemente en coma hasta que el cuerpo aguante o hasta que las máquinas sean desconectadas. Es verdad que hay que concienciar para evitar que se produzcan accidentes de tráfico, es verdad que los muertos en carretera son muchos, es verdad que el dolor que produce la pérdida de un ser querido es difícil de superar, pero también es verdad que los que sobreviven deberían tener en este día su lugar. En los hospitales se necesitan especialistas para estos pacientes, se necesitan neurosicólogos, fisioterapeutas, sicólogos; se necesita un centro especializado en tratamiento integral en cada comunidad, en fin.... quizás debiéramos soltar globos verdes en nombre de todos aquellos que están en esta situación para que al mezclarse con los blancos también se tome conciencia de su existencia. Esto va por Yolanda, Juan, Jounes, María, Fernando, etc.; por los que vendrán y también por mi hijo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Comportamiento diplomático

Llevamos unos cuantos días con cierta densidad de ambiente que anuncia a voces una tormenta de verano, sin más, rayos, truenos, agua en cantidad y otra vez el sol reluciendo por todo lo alto. Todo esto metafóricamente hablando, para evitar decir, llanto en cantidad por ejemplo o broncas sin ton ni son.
Hoy, como tantos otros días, tenía que hacer un trámite para solicitar permiso de aparcamiento en una entidad que admiro. Cuando fuí a rellenar los papeles me quedé de una pieza por los requisitos que debía cumplir para poder acceder a ella, no me lo podía creer, ya que es una plaza para minusválidos y lo que tuve que escuchar me llenó el corazón de impotencia, de rabia, de dolor puesto que no pensé que la burocracia también afectaba a organismos como estos. Las lágrimas no las pude controlar, así que dejé sanjada la cuestión, porque hablar en ese estado con el responsable no hubiera hecho más que deteriorar mi propia imagen y a estas alturas , con todo lo que llevo encima lo dejé para más tarde. Mi hijo hizo su actividad, lo llevé a casa, me lavé la cara, me cambié de ropa (a todo esto dándole vueltas al tema en la cabeza) y regresé para hablar con el Director. Tuve que esperar, en el interín hice un manuscrito sobre lo que quería y además aclaré las ideas sobre lo que iba a decir.
En realidad, luego de la espera, vino este señor, le expliqué la situación y también le pedí que me remitiera a la ley, reglamento o estatuto que hiciera referencia a la orden que me había sido comunicada porque no estaba de acuerdo con ella y quería poner una reclamación al respecto, por considerarla totalmente irracional e injusta. En fin, que hablé con una serenidad pasmosa, este señor "aparentemente" no sabía ni había dicho nada y esto del boca a boca de los subalternos fue lo que hizo que esta situación se desmadrara.
Como conclusión de esta experiencia, quiero autofelicitarme por mi comportamiento diplomático, por haber tenido la sangre fría en el corazón y la mente para decir lo que tenía que decir, para aclarar lo absurda que era la situación y sobre todo por haberme enfrentado a ella y no haberme quedado con el "no" inicial. Yo que soy por momentos una bomba de relojería suiza a punto de explotar, hoy he sido diplomática y he conseguido que mi hijo tenga lo que por derecho le corresponde su plaza de aparcamiento.

jueves, 5 de junio de 2008

Paciencia

Hoy estoy agotada, emocional y mentalmente. Creo que he perdido el rumbo de mi propia vida en beneficio de mi hijo y estoy en un callejón sin salida. No sé adonde dirigir mis pasos, es como si allí donde vaya no pudiera encontrar mi propia paz, mi propio lugar. He perdido en este tiempo no sólo el rumbo de mi propia vida sino que mi hijo sigue sin encontrar el suyo, su actitud es totalmente pasiva, es como si no tuviera que poner nada de su parte para salir de este tramo del camino que tan difícil se hace caminar.
Me pregunto ¿cuántas madres habrá en estos momentos luchando por lo mismo?
No puedo hacer una comparación entre chicas y chicos, es decir, si ante una situación similar ambos reaccionan igual o quizás la lucha es la misma, o independientemente del sexo son unos más luchadores que otros. Desde hace unos cuantos días atrás y hoy me estoy hundiendo, no logro ver con claridad y lo peor de todo es que estos síntomas hacen que la depresión esté acechando a la vuelta de la esquina.
A veces, una mirada un gesto, o un simple comentario me afecta más de lo que debiera, o quizás una actitud inocente hace que la inseguridad me invada, que un nudo me cierre la garganta y las lágrimas salgan sin poder controlarlas.
En estos momentos soy como una bomba de relojería, a punto de explotar por cualquier nimiedad y la paciencia me ha dejado sabor de ausencia.

domingo, 11 de mayo de 2008

Tu cumpleaños

Hijo mío querido en este día tan especial, tan sólo desearte que en esta nueva vida que te toca vivir encuentres tu camino para ser feliz.
Te quiere con todo el corazón. Tu madre.

sábado, 10 de mayo de 2008

Invitación

La semana pasada recibí una invitación para ir a casa de una amiga, "una reunión de mujeres" me dijo, cuando le pregunté si era por algo especial. Acepté la propuesta y lo apunté en mi agenda, (sin ella mi vida sería un caos).
Los viernes, suelo tener más tiempo "libre", entiéndase esto en el sentido de no tener que ir de un sitio a otro a contrareloj, haciendo entre medio otras tareas, para que al finalizar el día el agotamiento físico y mental me deje a las tantas de la noche cansada y dormida en un sofá.
Me quedé sola en casa, estaba en la duda de si ir a comprar o ir a correr, así que opté por lo último, salí a correr. Llevo haciendo esto desde hace unas tres semanas, todo un logro, pero eso es harina de otro costal. Me duché, me cambié y fue una sensación extraña, era mi primera salida al "exterior", sola, una salida que me devolvía a un mundo del que llevo bastante tiempo alejada.
Nada tenía que ver con mi entorno actual, así que me permití disfrutarlo y dejar que transcurriera como debía ser. Lo pasé fenomenal, éramos seis personas en total, la comunicación entre unas y otras, la armonía del ambiente y la buena disposición de todas, hizo que la hora se pasara rápidamente.
Al salir de alli, me sentí renovada, contenta de haber aceptado la invitación y en deuda con mi amiga, que el día domingo festeja su cumpleaños, (el mismo día que mi hijo) y yo lo había olvidado. ¡Muchas gracias!

domingo, 20 de abril de 2008

La música

Es increíble como una melodía nos puede transportar mentalmente a un tiempo pasado que tenemos guardado en nuestro corazón y que se abre con los sones de tal o cual canción.
De pronto estamos inmersos en una tarea, con los cascos puestos, luchando por lograr unos objetivos de aprendizaje y sin darnos cuenta nos invade una sensación de nostalgia que nos recorre todo el cuerpo y sobre todo le da al alma un pequeño empujoncito para sacar al exterior esos recuerdos y sentimientos asociados con esa letra, con esa melodía, con esa canción.
El cielo está gris, pero este gris no es el mismo gris que vi y viví en otro país, el gris de hoy es luminoso, y el gris que viví era más oscuro, más silencioso, más opaco, sin embargo no dejaba de tener su belleza.
A través de la ventana podía ver las copas de los árboles, podía escuchar los pájaros y ante ese paisaje escuchar de fondo (lejos, muy lejos) la música que hoy me ha hecho regresar a mi pasado reciente. Un pasado lleno de trabajo, un trabajo interesante y nuevo, un trabajo que en si mismo era un desafío y llenaba cada hueco de mi curiosidad, de mi ignorancia, de mi querer saber y aprender para luego poder enseñar. La enseñanza fue una gran puerta que se abrió en su momento y que llenaba todos los requisitos de mi búsqueda intelectual y personal. De la mano de una gran profesional y ser humano, aprendí cada día algo y también aprendí con mis alumnos, los que con sus preguntas e inquietudes hacian que mi vida fuera excepcional. Hoy recuerdo aquel tiempo, con nostalgia, con emoción y con tristeza, por todo lo que se quedó atrás y no volverá.

sábado, 5 de abril de 2008

Abril

Bello mes del año, todos tienen su encanto, pero este es muy especial. Es especial porque se inicia la ebullición interna de la naturaleza, porque la vida se nutre de esa ebullición, porque el paisaje es díafano, porque el aire es fresco, porque sus días son cálidos, y porque es mi cumpleaños.
Mi cumpleaños número 48.... parece increíble que ya tenga estos años y no lo digo por la parte externa sino que internamente (como tantas veces habré escuchado antes) me siento joven, con ganas de aprender y de hacer cosas. A veces no resulta fácil, las circunstancias, la vueltas de la vida y un sinfin de cosas que se cruzan por nuestro camino nos ponen la meta un poco más lejos o con más obstáculos, lo importante ha sido, que a pesar de todo, la he alcanzado y sigo adelante con otros proyectos que si bien no están claros, me mantienen con ilusión y alegría; en esta vida que, a veces, no me mata pero me deja gravemente herida.