sábado, 31 de diciembre de 2011
Fin del año 2011
Lecturas de Navidad
Siguiendo con la lecturas de Navidad, el libro "El club de los viernes" de Kate Jacobs con sus 450 páginas me duró muy poco, tan sólo un par de días. Es una novela que la autora trabaja con detalle y que utiliza de forma muy sutil el poder metafórico de hacer punto para describir a cada uno de los personajes de su historia que se encuentran en la gran ciudad de Nueva York. La narración, la trama, cada uno de los personajes y el desarrollo de las situaciones hacen que no se quiera dejar para luego la lectura de la siguiente página o del siguiente capítulo. Es un continuo de pasar una hoja tras otra. Son situaciones cotidianas, son personajes con historias creíbles y mundanas, son palabras y frases que hacen que la imaginación recree cada lugar, que le ponga una cara, un cuerpo y una voz a cada una de las ocho mujeres que forman parte de esta historia.
Lecturas de Navidad
He leído "El hombre de los círculos azules" de Fred Vargas y " El club de los viernes" de Kate Jacobs. Diversos medios suelen recomendar determinados autores o bien suelen hacerles reportajes en los cuales nos desvelan parte de sus "secretos" y claro las críticas recibidas por especialistas inducen a leerlos o bien son libros que han tenido un gran éxito en ventas a nivel internacional.
jueves, 17 de noviembre de 2011
¡Carpe Diem!
Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...
Walt Whitmanlunes, 7 de noviembre de 2011
Barcelona
Barcelona me dejó con una mezcla de nostalgia y me hizo sentir en mi casa. La ciudad se parece mucho a las ciudades del mundo que guardo con cariño en el corazón. Ciudades con calles amplias, con estructuras grises mezcladas con el verde de los árboles que la rodean, y con esos colores ocres del otoño o el gris de sus cielos. La lluvia nos acompaño, si bien pudimos disfrutar de largos paseos que no hacían más que sorprendernos por la belleza de sus edificios, por el arte que a la vuelta de cada esquina nos encontrábamos. ¡Fantástica!¡Maravillosa! adjetivos que expresan el sentimiento de haber estado allí y vivir sus calles.
martes, 1 de noviembre de 2011
Día especial
domingo, 30 de octubre de 2011
El viaje
Barajas le supuso un mundo, un mundo de gente que iba y venía, un mundo en el cual cada uno iba de un lado a otro, un mundo que la recibió con indiferencia, un mundo que ella nunca había visto tan de cerca. Ella con ese cartel invisible a sus ojos pero no a los ojos de quienes la cruzaban que repetía incesantemente que era su primer viaje largo, que era una extraña y que todo le llamaba la atención.
Nadie reparó en ella, son tantos y tantos los que se encuentran en la misma situación, que una más no afectaba al paisaje tan acostumbrado a pasajeros noveles.
Miraba a su alrededor con ojos de niño, llenos de curiosidad. Una curiosidad, que aquellos que tenían más experiencia, habían perdido.
Tuvo muchas horas de espera hasta su próximo vuelo. A medida que pasaban las horas su inocencia pueblerina se iba perdiendo y para sobrevivir a ese “encierro forzoso” debía hacer algo. Comenzó a caminar, a mirar escaparates, a entrar y salir de esas tiendas que ofrecían productos que ella ni sabía que existían. En la conversión a su moneda se mantuvo entretenida, la cabeza se le llenaba de números, multiplicaciones y divisiones sin llegar a un precio estimado hasta que se cansó.
Se dio cuenta de que nadie se percataba de ella, de que se podía mover de aquí para allí, de que podía hacer lo que quisiera; en definitiva que era libre de obrar.
Antes de subir al último avión, su corazón y su mente habían experimentado un cambio, un cambio que rompió las primeras cadenas de su libertad.