martes, 21 de octubre de 2014

Un cuento clásico ...

Después de haber sostenido la posición de avanzada como la misión encomendada, el sargento había ordenado la retirada. Las tropas enemigas se acercaban y había que regresar a las propias filas entre la metralla y el bombardeo. A la carrera la mayoría de los soldados se zambulló en la trinchera del lado seguro.

- Sargento - dijo Antonio -, Pedro no está.

- Cuánto lo siento - contestó el sargento -, debe de haber caído durante la retirada.

Antonio agarró el fusil y se puso de pie.

- ¿Qué hace soldado? ¡Agáchese inmediatamente! - ordenó el sargento.

- Voy por él - dijo Antonio.

- ¡Quédese donde está! -ordenó-. Aún cuando pudiera encontrarlo, no tiene sentido correr ese riesgo. Lamentablemente Pedro ha sido alcanzado por las balas del enemigo.

- No le estoy pidiendo permiso - dijo Antonio, y empezó a correr hacia la zona que acababan de abandonar.

- ¡Soldado! - gritó inútilmente el sargento -. ¡Soldado!

Media hora después, cuando todos lo daban también por muerto, Antonio regresa arrastrándose con una bala en su pierna y una chapa de identificación apretada en su mano derecha.
Era la placa que había arrancado del cuerpo sin vida de Pedro.
El sargento saltó de la trinchera para ayudar a Antonio a llegar. Mientras lo empujaba literalmente dentro del enlodado lugar, gritaba a los enfermeros que le pusieran un torniquete en la herida para detener la hemorragia.

- Te dije que no valía la pena - le dijo mientras señalaba la placa de metal.

- Valía - dijo Antonio.

- No entiendo... ¿Por qué valía la pena?, de todas maneras él está muerto, y ahora te tengo herido gravemente. Podía haber perdido dos hombres en lugar de uno.

- ¿Sabe, sargento? - dijo Antonio, con una increíble sonrisa en sus labios llenos de moretones y de sangre seca...

- Cuando lo encontré todavía vivía... me acerqué y le tomé las manos. Él abrió los ojos y me  miró... Casi sonrió... Claro que valió la pena... Antes de morir en mis brazos me dijo: "Sabía que vendrías".

Bucay, Jorge. (2012) El camino de las lágrimas.

sábado, 4 de octubre de 2014

Lugares con historia


Hay lugares con historia. Historia por el paso del tiempo, historia concentrada en cada elemento que compone ese lugar e historias que han escuchado con el paso del tiempo cada uno de esos elementos. 

Un lugar que si hablara no tendría tiempo suficiente para narrar sus vivencias. Un lugar en el que hay que ser "valiente" para entrar. No es fácil verse el alma en el espejo.

Ese ha sido mi lugar, un lugar en el que me he enfrentado a mi misma, a los otros, a la vida. Un lugar que me ha permitido sobrevivir a las tempestades que se han cruzado en mi camino y que en cierta forma me han robustecido para las que vendrán. 

Verdad es que la vida nos depara muchas sorpresas y algunas son tan puñeteras que no hay lugar que pueda contener tantas emociones contradictorias o se está tan lejos que no queda más remedio que asumir que la vida es como es y que hay que tirar para adelante como mejor se pueda. 

Hoy extraño mi lugar.






sábado, 16 de agosto de 2014

Cursos, exponente y otros menesteres

Hace poco asistí a un curso de fotografía. Un curso que prometía mucho por todo en general y en particular porque el exponente tenía y tiene referencias muy interesantes sobre su trabajo, y una larga trayectoria en el mundo del B/N.

El curso comenzó con una introducción de sus viajes, de sus elecciones personales y en definitiva de su trabajo. En un viaje a la India comentó que no le interesaba entrar/ver/fotografiar el Taj Mahal, que el guía había insistido y ante la negativa de éste se molestó. Se vanagloriaba de no conocerlo en su interior y que no le había sacado ninguna foto, ni siquiera externamente, no quería verlo, simplemente porque no le interesaba.
No pude menos que intervenir para comentar al respecto, por que desde mi punto de vista, ir a la India y no ver semejante monumento es como ir con anteojeras y la cabeza gacha. NO dije Fotografiar, simplemente VER. 
¡Para qué habré dicho nada! no hubo un solo día en el que no saliera a relucir el Taj Mahal.

No recuerdo si lo dijo en el primer o segundo día que al tercero llevásemos una foto nuestra para convertirla a B/N. Fueron muy pocos los que se atrevieron pero la ilusión era grande. Supongo que al igual que mis compañeros me tomé el trabajo de seleccionarla y guardarla en un USB.

Segundo día, explicaciones por doquier hasta que llegamos otra vez al Taj Mahal. No logró entender mi opinión, no le entraba en la cabeza lo que quise expresar y salió con que cada uno lleva en su “mochila personal” tal o cual cosa… no sé porqué le molestó tanto y qué tenía que ver la mochila. A estas alturas revuelto el estómago. Pensaba, ¡otra vez sopa! maldiciendo el haber comentado nada.
Como en todos los cursos que asisto todo el mundo callado, todo el mundo no entiende un carajo y todo el mundo acojonado por no levantar la mano y preguntar. Así que pregunté por mis dudas, me las aclaró y escucho por ahí que un participante también las tenía. A partir de ahí se animaron. Comentó sobre su libro y que lo podíamos comprar con el extra de su dedicatoria, yo lo compré. 

Llegó el tercer y último día. Editó una foto propia mostrándonos todos los ajustes que nos enseñó y la imprimió. Además vimos su trabajo en África. El tiempo voló. Le dije que había llevado más de una foto pero que tenía un pájaro para pasarla a B/N siempre y cuando él la viera con condiciones para hacerle el tratamiento. Preguntó por los que habíamos traído la foto, levantaron las manos un par de asistentes. Llegado el momento del revelado, descartó mi foto. Sin verla, ni siquiera tuvo dos dedos de frente para pedirme el USB para ver lo que traía. Una patada al hígado directo (suma y sigue). 

Cogió dos USB de dos compañeros, excelentes fotos y las convirtió a B/N, además como llevaba una fotocopiadora “industrial” para promocionar y distintos tipos de papel Canson, las imprimió. La foto que trabajó e imprimió en clase decidió “sortearla”, ¡estaba más que molesta! y más cuando el sorteo fue descaradamente a dedo, y la misma persona se llevó dos trabajos. 

La última fue que como tenía dos fotos impresas de sus trabajos anteriores, dijo, sobre qué dirían sus promotores si las regalaba con lo que costaba. Pues mi respuesta fue que todos los que estamos aquí habíamos pagado el curso y dos hojas menos no los iba a hacer más pobres, por lo tanto que las sorteara. Esta vez apuntó en un papel dos números y cada uno fue diciendo el suyo hasta que se entregaron las fotos. Al finalizar me dijo que le diera mi USB para ver mi foto, le dije que no era necesario, y por detrás el organizador diciendo que se había acabado y que no había tiempo. ¡Toma!


Este fotógrafo puede que sea un especialista en su trabajo, que domine unas técnicas de revelado y tenga una capacidad de captar imágenes impresionantes pero a la hora de gestionar un curso y los escasos recursos que tiene o de tratar con los alumnos le ha faltado un poco de sentido común. En cuanto al libro que compré, no lo quise ni dedicado ni firmado por su autor. Cuando me preguntaron por qué, estaba tan molesta que dije que era para regalar, mentí. No estaba preparada para decir todo esto sin rabia. Hoy con el paso del tiempo el libro sigue sin abrir en su envoltorio de plástico original y de momento seguirá así. 

domingo, 20 de julio de 2014

Enhebrando la aguja, hilvanando recuerdos

© Spinoza AC


Después de muchos años he vuelto a poner manos a la costura. Sin darme cuenta y a medida que iba hilvanando las partes de lo que se convertirá en un pantalón, mi mente se activó con recuerdos del pasado. Recuerdos de cuando mi abuela me pedía que le enhebrara la aguja porque su vista cansada ya no veía, sin embargo no dejaba de remendar los siete de aquellos pantalones enganchados en cualquier lugar, o poner parches en las rodillas en los mismos para que durasen un tiempo más, o buscar en el costurero (una antigua lata de galletas) un botón similar que le faltaba a una camisa.

Luego con el transcurso del tiempo fue mi madre, la que también me pedía lo mismo. Cuántas veces la he visto reparando los agujeros que se hacían en las medias, o cosiéndose para ella faldas o pantalones, o levantando el ruedo de pantalones (con su costurero de lata de galletas).

Yo también aprendí a coser, de esto hace muchísimos años atrás.  Mi primer trabajo fue una vestido, luego vendría una falda, una camisa, y la emoción de ser creadora de mis propias prendas de vestir. Desde luego que no iba para costurera, pero fue una época muy divertida. Con el transcurso del tiempo cosí vestidos y pantalones, a mis hijos, qué ilusión verlos vestidos con mis creaciones.

Efectivamente, eran otras épocas. Épocas en que comprar hecho era muy caro, y ponerse manos a la obra ayudaba a la economía familiar.

Y el tiempo siguió su curso, cruzamos el charco y lo que aprendí me sirvió para ganarme la vida en la vieja Europa.

Hoy al intentar enhebrar la aguja tomé conciencia del inexorable paso del tiempo y de que también necesito ayuda. Hoy soy abuela y mi vista también está cansada.


martes, 15 de julio de 2014

Deutschland, Herzliche Glückwünsche!!!


“Ist doch egal, wer der erste und wer der zweite sind, wir sind die weltbesten ARGENTINA und DEUTSCHLAND! Tolles Spiel! Besos de Ausburgo.”

Recibí este mensaje el domingo ni bien finalizó el partido del Mundial de fútbol 2014 y me emocioné. No soy una aficionada forofa del fútbol, no tengo ni idea de alineaciones, ni cuando corresponde una falta por un lado o por otro. Si sé lo que es un penal y un gol, claro. Pero del resto nada de nada. Me gusta el fútbol. Me gusta ver el Mundial cada cuatro años.

Tengo amigos, amigos de verdad de distintas partes del mundo, he compartido con ellos momentos inolvidables, momentos que se graban a fuego en el corazón por siempre, es lo que tiene vivir fuera del propio país. La convivencia hace que conozcas culturas, que valores la tuya y que crezcas como persona al participar en actividades propias de una familia italiana, inglesa, alemana, rusa, española, noruega, brasileña, colombiana, sueca, francesa, suiza, japonesa, etc., etc.
Soy muy inquieta mentalmente y me he interesado por saber, aprender y querer a las personas con las que he convivido. Mi cultura no es mejor que la de nadie, mi cultura está formada por ese crisol de razas que forma mi tierra, mi Argentina del alma mía, pero también soy un poco de cada una de las personas con las que he recorrido el camino de la vida, cosas buenas, ya que de las malas paso o las ignoro.

Cuando vivo un Mundial diversifico mis preferencias y voy con aquellos equipos en los que mis amigos vibran y sufren en cada partido. Lo disfruto y lo sufro, me alegro y me entristezco, seguramente efecto de la empatía.Yo viví el Mundial ’78 y sé lo que se siente en cada partido, salir a la calle, disfrutar con el desconocido de al lado por tus colores. También viví el Mundial en el que España ganó, la alegría de la gente, los niños, familias enteras en la calle festejando con una alegría que no tiene nada que ver con otras. Este año, después de 24 años Argentina se acercó a la final y perdió con Alemania. Estoy segura que muchos de mis amigos alemanes sabiendo el amor que le tenemos a nuestro país se han alegrado con una alegría agridulce.

Desgraciadamente muchos aborrecen a los argentinos. En general, el estereotipo que tienen de nosotros no es muy favorable, ¡qué le vamos a hacer! y muchos argentinos nos aborrecen a los que estamos fuera, creen que no representamos a nuestro país, ¡pobres! la ignorancia tiene esas cosas. 

El fútbol es así, unos ganan y otros pierden. Los dos mejores equipos del mundo llegaron a la final, Alemania primera y Argentina segunda, no está nada mal. Soy feliz por ellos y por nosotros.

Herzliche Gluckwünsche!!! Meine liebe Freunden.



viernes, 11 de julio de 2014

Cuento Sufí: La mujer perfecta



Nasrudin conversaba con un amigo.

- Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?

- Sí pensé - respondió Nasrudin-.

En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda, pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo. Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material. 

- ¿Y por qué no te casaste con ella?

- ¿Ah, compañero mío! lamentablemente ella también quería un hombre perfecto. 


A veces, en la vida es necesario arriesgar, experimentar, aprender, cambiar constantemente. La misma vida es movimiento, cambio, fluidez, dinamismo, flexibilidad...
"La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre"

lunes, 14 de abril de 2014

¿Cómo saber el número de disparos que lleva mi cámara?

A veces queremos saber cuantos disparos hemos hecho con nuestra cámara porque con independencia de la marca y el modelo, el sistema que poseen se desgasta. Nuestras cámaras son principalmente electrónicas y entre los fallos que nos podemos encontrar está el desgaste del sistema de obturación, observable en la lentitud que tiene la respuesta del espejo o en la ruptura de los soportes de los resortes.
Nikon en su página web informan de las cifras de disparos que se pueden realizar con sus distintos modelos, los más actuales.

Los números son aproximadamente los siguientes:

- Las D5000, D5100, D3000 y D3100, deberían funcionar correctamente más de 100.000 veces.

- Las D7000, D300(s) y D700 aproximadamente unos 150.000 disparos

Ahora bien, ¿dónde encontramos esa información? muy fácil:


Abrimos una imagen/fotografía con Photoshop (a ser posible una de las últimas), es igual que sea en Raw o Jpg.

Nos vamos a: 


Archivo > Información del archivo



En la ventana emergente, nos vamos a la pestaña: Avanzados

Se abre una desplegable:  Árbol de propiedades

Hacemos click en el triángulo de la izquierda de la primera opción: Esquemas 

En el epígrafe: "aux:ImageNumber" la cifra que se ve nos indica el número de disparos que llevamos con nuestra cámara.



"Miss Nk", es una Nikon D3100 y tiene en un año 45930 disparos. ¡Increíble!

Y ¿la tuya?

https://support.nikonusa.com/app/answers/detail/a_id/16492/~/how-many-pictures-has-my-camera-taken%3F-how-many-will-it-take%3F