viernes, 12 de agosto de 2016

Colores

(c) Spinoza AC

Siempre me gustaron los colores, colores para usar y colores para la vida.

Los colores tienen un significado, representan una emoción.
Sin duda el negro no es un color de mi vida, sin embargo le reconozco el valor de la formalidad y la elegancia que tiene, de la uniformidad en determinadas situaciones o específicas de lugares de trabajo.

Hoy estoy rompiendo con un molde que durante años ha rondado mi cabeza, y que durante mucho tiempo me limitó con respecto a la utilización o al placer de usar colores.
A veces tomamos como referencia a alguien a quien le atribuimos todo aquello que nosotros no somos, ni tenemos por asomo o que creemos que no lo poseemos (esa es otra historia).

La cuestión es que las palabras marcan y uno en su inocencia, en su incredulidad cree que esa persona está en lo cierto, por edad, por experiencia, por el respeto que uno siente.

Ahora con mis colores, con la edad que tengo y con las ganas de disfrutar de ellos rompo con ese modelo de juventud que no tiene nada que ver con el uso o no de colores, sino con la estrechez mental de cada uno o la época que se vive o con un modelo restringido.

Obviamente que con el transcurso del tiempo, con la madurez propia (aunque interiormente la niña que soy se mantiene pendiente, curiosa e inquieta) vamos creciendo y atendiendo a nuestras necesidades internas que nada tienen que ver con los modelos de antaño.

Siempre he puesto un toque de color, y cada vez que lo he hecho he sentido la “autocensura” de lo aprendido o de lo escuchado: 

“Los colores, su uso personal, en estuches, cuadernos, libretas es sinónimo de inmadurez, de infantilismo”, (algo así retumba en mi cabeza) y ha sido una lucha permanente con ese falso consejo.

De un tiempo a esta parte, por no decir de unos cuantos años ahora, el color forma parte de mi vida, en mi entorno, en mi vestuario, en el día a día. Amo lo colores, me encantan, los disfruto, y ahora con esta nueva técnica de dibujo-pintura (acuarelas) que estoy aprendiendo de forma autodidacta los utilizo, mezclo y me dejo sorprender.

Hoy he decido terminar con un estereotipo y seguir descubriendo un mundo nuevo a través de un papel, acuarelas (godets o lápices) de muchos colores y agua, mucha agua.  

domingo, 5 de junio de 2016

Doroteo Fernández, un vallisoletano en Argentina






En un puesto callejero de cosas de segunda mano y antigüedades me llamó la atención un cédula de identidad, fotos y otros documentos.
Debido al precio que pedía el vendedor al ver mi interés me quedé con la cédula de identidad con la intención de escribir al respecto. De esto ha pasado ya un año largo y fue en Buenos Aires, Argentina.

Hoy quiero hablar de Doroteo Fernández, nacido el 6 de febrero de 1882 en Valladolid, España.
En el año 1936 se hizo su primera cédula de identidad en la República Argentina, y la que obra en mi poder es un duplicado realizado el 14 de septiembre de 1954.
Don Doroteo no sabía leer ni escribir, y en el lugar que le corresponde la firma tiene escrito: “Analfabeto”, la impresión de su pulgar derecho y una fotografía.

En Argentina por aquella época la inmigración era frecuente y el primer lugar lo ocuparon italianos y en segundo, españoles. Las historias que oíamos a nuestros mayores sobre la forma de viajar para salir de la hambruna que estaban viviendo en España eran espeluznantes.
Padres que enviaban a sus hijas en grandes barcos, hacinados, un atado con las cosas básicas, desde la más pequeña a la mayor, y de tres sólo llegaron dos porque la del medio debido a las condiciones del viaje enfermó hasta la muerte y el mar fue su lugar de descanso eterno junto con tantos otros que no resistieron la travesía.

        Llegaban con lo puesto para trabajar, las mujeres de sirvientas en casas de los señoritos de la época y los hombres al campo. Trabajaban y ahorraban para comprarse el terreno y hacerse la casa.
Luego se reunían en asociaciones en las que los “gallegos” se conocían, se casaban y formaban su propia familia. Él andaluz, ella valenciana; y todas las combinaciones posibles entre las distintas comunidades, sin embargo, para todos nosotros eran “gallegos” y “tanos”.

         Doroteo Fernández ha sido uno de los tantos inmigrantes que seguramente con su esfuerzo, con su trabajo, con su vida aportó su granito de arena para engrandecer  la tierra que le acogió y en ella, en algún lugar, sus restos estarán. ¿Habrá tenido hijos?, vaya uno a saber.

         Simplemente he recuperado un nombre, un apellido y con él quisiera homenajear a 
todos aquellos que de una manera u otra han salido de su país, y han asumido como propio el país que los acogió sin olvidar sus raíces. 

lunes, 18 de enero de 2016

Una fotografía, su fotografía

Simplemente: Ness 
Muchos de nuestros contactos en Facebook son amigos, familiares y compañeros de algunos de los tantos caminos que recorremos juntos en un determinado momento.
También la pertenencia a un “grupo” hace que conozcamos su obra, su expresiones, su manera de ser a través de sus palabras o de sus comentarios. Realmente son muchos con los que nunca hemos coincidido personalmente, y unos pocos en los que un evento específico nos permite una toma de contacto en la que cuesta romper el hielo de una familiaridad que dan las redes.

Otras veces, pasas al lado y no le reconoces.

Porque cuando se tiene memoria fotográfica de una situación y de un momento, la publicación de sus fotografías te da una bofetada de realidad en la que pone en evidencia que somos anónimos e invisibles a los ojos del otro o viceversa.

Sin embargo, tengo que reconocer que a través de las redes, a través de este medio he conocido personalmente a dos personas fantásticas, a él primero y luego cuando apareció ella, a los dos. Él un fotógrafo avezado que ha compartido su conocimiento y que también ha sabido orientarme en mis primeros pasos con una réflex. Fue una cita a ciegas y nos lo pasamos realmente fenomenal los cuatro. De esto hace ya un par de años largos.

No suelo aceptar personas que de manera aleatoria el programa me adjunta. Muchos de los están en mi lista son compañeros de ruta y a medida que ido transitando otros caminos ésta se ha ampliado.
Estudiar en una Universidad a distancia y con las nuevas tecnologías, la pertenencia a grupos es de obligado cumplimiento, sea en los foros de la misma universidad o en los foros que se crean ex profeso en Facebook, y es allí donde se amplia considerablemente la lista de “amigos”.

Hay personas que realmente son generosas con su conocimiento, que son más rápidas para ver las cosas y que de manera totalmente altruista lo comparten, son finas en su expresión, en sus palabras y aunque no les conozcas personalmente a través de ellas se va descubriendo una personalidad que se mantiene con el tiempo, y gusta, gusta leerla, seguir sus comentarios y agradecérselos.


Estas palabras van dirigidas a alguien que no conozco de momento personalmente, y que hoy colgó una fotografía, su fotografía, que dice más que las mil palabras que pueda escribir sobre ella.

viernes, 8 de enero de 2016

Derechos asertivos



"Si sacrificamos nuestros derechos con frecuencia, estamos enseñando a los demás a aprovecharse de nosotros". 

P. Jakubowski

(c) Spinoza AC

1.     El derecho a ser tratado con respeto y dignidad
2.    El derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones
3.    El derecho a ser escuchado y tomado en serio
4.    El derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
5.   El derecho a decir “NO” sin sentir culpa
6.    El derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”
7.    El derecho a cambiar
8.    El derecho a cometer mis errores
9.    El derecho a pedir información y ser informado
10. El derecho a obtener aquello por lo que pagué
11.  El derecho a decidir no ser asertivo
12. El derecho a ser independiente
13. El derecho a decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas
14. El derecho a tener éxito
15. El derecho a gozar y disfrutar
16. El derecho a mi descanso, aislamiento, siendo asertivo
17. El derecho a superarme, aún superando a los demás

sábado, 2 de enero de 2016

El mismo calzado, otros caminos (2016 allá iré)




(c) Spinoza AC


Comenzamos la andadura de un nuevo año, y con él las esperanzas renovadas por recorrer nuevos caminos, descubrir mundo y crecer en el viaje. El viaje de la vida que nos lleva de aquí para allá, sutilmente, rompiendo con los planes trazados, sorprendiéndonos o sumergiéndonos en un mar de lágrimas.

La vida continua y con ella estos 364 días que quedan por estrenar.
Nuevos y viejos propósitos se unen con la ilusión de alcanzar deseos. Deseos que tienen un coste, una organización y una meta. 
No suelo plasmar en un papel esos deseos, están simplemente en mi cabeza pero creo que este año comenzaré a escribir mi lista de lo que anhelo y no serán muchas cosas, pero las suficientes como para seguir creciendo y aprendiendo.

No puedo cambiar "el mundo" pero si "mi mundo" por tanto trabajaré principalmente en ello, y luego habrá que afrontar los imprevistos, esos que o bien te sorprenden o bien te dejan sin habla.

Continuaré cultivando la tierra de la amistad, de la cultura, de la creatividad porque es parte de la savia de la vida, de mi vida.

Por tanto, este nuevo ciclo que se inicia habrá que ponerse en movimiento, disfrutar de la vida, y de lo bello que es vivir.

Fin de Año 2015


Dentro de unas horas empezaremos una nueva andadura, o al menos, la ilusión de comenzar un nuevo año con esperanzas renovadas. La vida es como es, y a veces nuestras decisiones nos llevan por caminos difíciles pero siempre podemos cambiar de ruta y llevar la mochila personal con lo que que realmente importa.  En nuestras manos está el no repetir historias, el cambiar el rumbo de historias repetidas, mal contadas o vividas. Nadie, absolutamente nadie tiene ningún derecho de hacernos padecer nada, somos libres de elegir quién entra y quién debe salir de nuestras vidas por las circunstancias que sean.
Este año que se va ha supuesto una gran pérdida con la muerte de mi hermano, pero la vida y la muerte van de la mano, una precede a la otra o viceversa. Sin embargo, su ida a ayudado a unir otros lazos que estaban ahí pero no eran lo fuertes que debieran. Yo soy una agradecida a la vida, por todo lo que tengo, sobre todo por el amor de los míos, por el amor que siento por los que quiero y por los que me quieren.
Como bien me dijeron soy un espíritu libre, amo la libertad y eso es lo que hace que pueda seguir creciendo como persona, como mujer, como madre, como abuela, como cuidadora. Doy las gracias a todos los que de una manera u otra han colaborado con mi crecimiento personal, bien sea en persona, bien sea a través de este medio, y también a todos los que me desearon una feliz navidad a través del whatsapp. Sabéis que os llevo en el corazón.
 Luchar cada nuevo día por vuestros sueños, que el que lucha por superarse al final consigue sus propósitos.
Y proteged a los niños, ellos son el futuro, y tienen derecho a vivir en paz, amor y no ser utilizados bajo ningún concepto.
Les deseo a todos un ¡Feliz Año Nuevo!, ¡a todos! familiares, amigos facebookianos y unedianos.

martes, 15 de septiembre de 2015

Recuerdos








Hay situaciones que te retraen a un tiempo pasado en el cual has vivido momentos increíbles. Conservo en mi baúl de los recuerdos (físico) dibujos, mensajes y notas de alumnos que tuve como profesora de español (DELE) en Alemania. Hoy muchos de esos niños serán adolescentes, otros padres, muchos abuelos y otros tantos profesionales en el área de su competencia. 

Al escribir esto se me nubla la vista por los recuerdos tan lindos que tengo de aquella época y que perduran en el corazón. 
Mi memoria de pez no recuerda nombres pero mi memoria de elefante recuerda a todos aquellos que de una manera u otra me ayudaron y me guiaron, así como guardo en el corazón abrazos, sonrisas y lágrimas de agradecimiento. Ayer volví a las aulas, ayer volví a sentir esa pasión por la enseñanza, ayer renací de mis cenizas y hoy me emociono de pasado y presente. ¡Buenos días!