miércoles, 25 de febrero de 2009

Dos años de tu accidente

Hemos pasado por distintas etapas, algunas más difíciles que otras, pero todas al fin superadas de un modo u otro. Tan solo espero que la vida nos siga dando oportunidades mínimas para seguir adelante y para seguir superando los escollos que surgan. Simplemente en este día dar gracias a todos aquellos que han estado con nosotros apoyándonos, a nuestros muertos queridos y a la vida.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Mis señales

Acabo de encontrar una moneda, no es el valor en sí lo que me produce alegría sino el significado personal que tiene el encontrarla. En los momentos más inesperados y desesperados mis señales están ahí para indicarme que voy en el camino correcto, que todo irá bien. Qué difícil es hablar de ello, más cuando se trata de algo tan personal.
Creo en una vida después de la muerte, creo que nuestros muertos queridos están cerca protegiéndonos, velando por nosotros, como si de ángeles de la guarda se tratara.
Si, creo que cuando pueden nos dejan sus señales, en mi caso, las monedas, para guiarnos, para darnos seguridad, para protegernos. En las peores situaciones, en las que pensaba no iba a sobrevivir, en esas que te asfixian, en esas que crees no van a pasar, pues allí estaban mis monedas diciéndome: "todo irá bien".
Cuando mi hijo tuvo el accidente después de verle la primera vez en la UCI y en coma estaba desecha, mi cabeza no paraba de pensar y pensar sin ton ni son, fue un gran shock. Su padre estaba conmigo, fuimos a caminar por un paseo rodeado de árboles y mucha gente que iba y venía, cuando la ví, supe que mi hijo iba a sobrevivir, me arrodillé, dí las gracias y lloré.
Durante ese tiempo llené un cuaderno de hojas blancas y lisas con los avances que había, con las sensaciones y emociones que tenía, con todo aquello que me dolía y no podía exteriorizar. También empecé a pegar las monedas con las fechas y el lugar en que las encontraba. Por ello hoy quiero dar las gracias a mis muertos queridos, a aquellos que como dije nos protegen, nos amparan y nos guian en los instantes más difíciles de nuestras vidas. Mi abuela, mi abuelo,Gunnar, Marta, mi padre, Dr. Starke, la mamá de Adriana, el papá de Mónica, mi queridísima Maria Elena y aquellos que no nombro pero que también están ahí.
Va por ellos mi agradecimiento.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Día gris

Hoy y ahora estoy triste y gris como el tiempo afuera, con una gran angustia en mi interior. Fuera llovizna y mi corazón llora una pena que no sabría definir en estos momentos. Tengo muchas cosas guardadas en mi caja de emociones personales, algunas para que no molesten, otras porque son tan lindas que no quiero perderlas y otras que no sé qué hacer realmente con ellas. Quizás sean estas últimas las que están hoy un poco revueltas, pues las conservo por si algún día las pudiera necesitar o porque me da pena deshacerme de ellas, o porque no quiero olvidar el porqué las he guardado.
Estoy infinitamente triste, me desestabilizo con mucha facilidad, y mi cabeza no para de trabajar dándole vueltas a una cosa y otra, cosas que quizás mi razón me machaca para que las vea o que son imaginarias y por eso prefiero ignorarlas. Aunque esto último hace que vuelvan una y otra vez a revolotear como pájaros desesperados.
Debo elegir, la vida en sí es un elegir permanente aunque no nos demos cuenta, pues no se puede abarcar todo. Otra vez me he perdido, otra vez estoy insegura del camino que he escogido, otra vez tengo la sensación de no estar en el lugar adecuado. Me pregunto si alguna vez lo encontraré, si alguna vez podré estar tranquila y decir, “aquí es donde quiero estar o a dónde quería llegar”.
Estoy en un periodo de transición, es como estar atravesando un lugar gris en búsqueda de todos los colores que ayer viví. La inseguridad hoy me guía y su compañía no me resulta grata, por el contrario es una carga muy pesada.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Tercer domingo de noviembre

Día Mundial de las Víctimas de Accidentes de Tráfico
En Málaga se realizo dicha conmemoración al igual que en otras partes de España, decidí asistir porque también considero víctimas de accidentes de tráfico a los que sobreviviven.
Los sobrevivientes son los grandes olvidados de estos actos; tampoco son noticia en la prensa ni en los telediarios, nadie hace un recuento de aquellos que tras un traumatismo craneo encefálico severo como consecuencia de un bien llamado accidente de tráfico donde no interviene la mano asesina de nadie, ni el alcohol, ni las drogas, tan solo un día de lluvia, hielo en la carretera, un cerrar y abrir de ojos por cansancio o una distracción; regresan a una sociedad que dispone de recursos escasos para su tratamiento y recuperación.
Existen sobrevivientes de todas las edades con un alto predominio de jóvenes que regresan a los pañales, jóvenes que tienen que ser alimentados por sondas, jóvenes que babean, jóvenes que van en sillas de ruedas, jóvenes que no tienen un conocimiento claro de los que les ha pasado, jóvenes que viven en un coma vigil permanente o simplemente en coma hasta que el cuerpo aguante o hasta que las máquinas sean desconectadas. Es verdad que hay que concienciar para evitar que se produzcan accidentes de tráfico, es verdad que los muertos en carretera son muchos, es verdad que el dolor que produce la pérdida de un ser querido es difícil de superar, pero también es verdad que los que sobreviven deberían tener en este día su lugar. En los hospitales se necesitan especialistas para estos pacientes, se necesitan neurosicólogos, fisioterapeutas, sicólogos; se necesita un centro especializado en tratamiento integral en cada comunidad, en fin.... quizás debiéramos soltar globos verdes en nombre de todos aquellos que están en esta situación para que al mezclarse con los blancos también se tome conciencia de su existencia. Esto va por Yolanda, Juan, Jounes, María, Fernando, etc.; por los que vendrán y también por mi hijo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Comportamiento diplomático

Llevamos unos cuantos días con cierta densidad de ambiente que anuncia a voces una tormenta de verano, sin más, rayos, truenos, agua en cantidad y otra vez el sol reluciendo por todo lo alto. Todo esto metafóricamente hablando, para evitar decir, llanto en cantidad por ejemplo o broncas sin ton ni son.
Hoy, como tantos otros días, tenía que hacer un trámite para solicitar permiso de aparcamiento en una entidad que admiro. Cuando fuí a rellenar los papeles me quedé de una pieza por los requisitos que debía cumplir para poder acceder a ella, no me lo podía creer, ya que es una plaza para minusválidos y lo que tuve que escuchar me llenó el corazón de impotencia, de rabia, de dolor puesto que no pensé que la burocracia también afectaba a organismos como estos. Las lágrimas no las pude controlar, así que dejé sanjada la cuestión, porque hablar en ese estado con el responsable no hubiera hecho más que deteriorar mi propia imagen y a estas alturas , con todo lo que llevo encima lo dejé para más tarde. Mi hijo hizo su actividad, lo llevé a casa, me lavé la cara, me cambié de ropa (a todo esto dándole vueltas al tema en la cabeza) y regresé para hablar con el Director. Tuve que esperar, en el interín hice un manuscrito sobre lo que quería y además aclaré las ideas sobre lo que iba a decir.
En realidad, luego de la espera, vino este señor, le expliqué la situación y también le pedí que me remitiera a la ley, reglamento o estatuto que hiciera referencia a la orden que me había sido comunicada porque no estaba de acuerdo con ella y quería poner una reclamación al respecto, por considerarla totalmente irracional e injusta. En fin, que hablé con una serenidad pasmosa, este señor "aparentemente" no sabía ni había dicho nada y esto del boca a boca de los subalternos fue lo que hizo que esta situación se desmadrara.
Como conclusión de esta experiencia, quiero autofelicitarme por mi comportamiento diplomático, por haber tenido la sangre fría en el corazón y la mente para decir lo que tenía que decir, para aclarar lo absurda que era la situación y sobre todo por haberme enfrentado a ella y no haberme quedado con el "no" inicial. Yo que soy por momentos una bomba de relojería suiza a punto de explotar, hoy he sido diplomática y he conseguido que mi hijo tenga lo que por derecho le corresponde su plaza de aparcamiento.

jueves, 5 de junio de 2008

Paciencia

Hoy estoy agotada, emocional y mentalmente. Creo que he perdido el rumbo de mi propia vida en beneficio de mi hijo y estoy en un callejón sin salida. No sé adonde dirigir mis pasos, es como si allí donde vaya no pudiera encontrar mi propia paz, mi propio lugar. He perdido en este tiempo no sólo el rumbo de mi propia vida sino que mi hijo sigue sin encontrar el suyo, su actitud es totalmente pasiva, es como si no tuviera que poner nada de su parte para salir de este tramo del camino que tan difícil se hace caminar.
Me pregunto ¿cuántas madres habrá en estos momentos luchando por lo mismo?
No puedo hacer una comparación entre chicas y chicos, es decir, si ante una situación similar ambos reaccionan igual o quizás la lucha es la misma, o independientemente del sexo son unos más luchadores que otros. Desde hace unos cuantos días atrás y hoy me estoy hundiendo, no logro ver con claridad y lo peor de todo es que estos síntomas hacen que la depresión esté acechando a la vuelta de la esquina.
A veces, una mirada un gesto, o un simple comentario me afecta más de lo que debiera, o quizás una actitud inocente hace que la inseguridad me invada, que un nudo me cierre la garganta y las lágrimas salgan sin poder controlarlas.
En estos momentos soy como una bomba de relojería, a punto de explotar por cualquier nimiedad y la paciencia me ha dejado sabor de ausencia.